Entre risas, desahogos y autocrítica, el precandidato presidencial Juan Carlos Pinzón dejó ver una faceta poco conocida: su relación emocional con el fútbol, marcada por la lealtad incondicional a Millonarios y por una seguidilla de frustraciones deportivas que, según él mismo bromea, lo han llevado a buscar alegrías en la política.

Millonarios es una historia de sufrimiento últimamente”, confesó Pinzón, al referirse al presente del equipo embajador. Con tono nostálgico, recordó los tiempos en los que el club capitalino era sinónimo de títulos, orgullo e identidad ganadora. Hoy, dice, el panorama se ha invertido: Santa Fe atraviesa un buen momento deportivo, mientras que los hinchas azules miran con desconcierto una realidad que parece “distópica”.

El precandidato no ocultó su mala racha futbolera en general. A la situación de Millonarios se suman los tropiezos de otros equipos a los que sigue con atención: el Real Madrid y River Plate, este último goleado recientemente en su propio estadio. “Este año no me está rindiendo el fútbol”, comentó con ironía, al explicar que por estos días ha puesto más expectativas en la política como escenario para recibir “alegrías y satisfacciones”.

Más allá del desahogo, Pinzón también dejó reflexiones sobre el rumbo del fútbol profesional. Criticó la contratación de jugadores veteranos como refuerzos y la constante venta de talentos jóvenes apenas despuntan, una dinámica que —a su juicio— debilita los procesos deportivos y afecta la competitividad de los equipos. “Cada vez que sale un jugador bueno, lo venden. El fútbol se volvió un tema de colocar jugadores en el mundo”, afirmó.

Sin embargo, en medio de la crítica y la frustración, quedó clara una convicción: la lealtad. “No importa qué pase con Millonarios, voy a seguir siendo hincha de Millonarios. Adoro mi equipo y lo voy a acompañar pase lo que pase”, expresó, en un mensaje que conecta con miles de aficionados que viven el fútbol desde la pasión, incluso en la derrota.

Pinzón, quien participará en la Gran Consulta presidencial del próximo 8 de marzo, mostró así un costado más humano, lejos del discurso técnico de la campaña. Entre el balón y la política, el precandidato reconoce que hoy sus mayores esperanzas de celebración no están en la cancha, sino en el escenario electoral. Aun así, como buen hincha, no pierde la fe en que el fútbol —y Millonarios— vuelvan algún día a darle las alegrías que hoy se le están escapando.