Una semana después del terremoto que sacudió a Cali, la ciudad continúa enfrentando los efectos de la emergencia. Mientras avanzan las labores de atención, también se hace más evidente el desafío de acompañar a las familias que necesitan reconstruir sus viviendas, recuperar sus ingresos y afrontar pérdidas que van más allá de lo material.
En medio de esta situación, la solidaridad se ha convertido en una de las principales fortalezas de la ciudad. Ciudadanos, universidades, gremios, empresas, instituciones y profesionales han puesto sus capacidades al servicio de las comunidades afectadas. El nuevo reto es lograr que esos esfuerzos se conecten y lleguen de manera efectiva a quienes más los necesitan.
Desde la Presidencia del Concejo de Cali, la concejala Daniella Plaza, presidenta de la corporación, ha acompañado diferentes escenarios de atención a la emergencia, entre ellos la Plazoleta Jairo Varela, primer centro de acopio habilitado por la Alcaldía. Allí pudo conocer de cerca el proceso de recepción y organización de las ayudas y el trabajo de personas provenientes de distintos sectores de la ciudad.
El acompañamiento también se extendió a otros centros de acopio, albergues, hospitales y comunidades. Estos recorridos permitieron conocer las preocupaciones de las familias y evidenciar que las necesidades de la emergencia no terminan con los primeros días de atención.
La salud mental, otro frente de atención
Entre las necesidades que requieren especial atención está la salud mental. El miedo, la angustia, la incertidumbre y el duelo hacen parte de las experiencias que muchas personas están enfrentando después del terremoto, aunque cada familia y cada individuo procesa lo ocurrido de manera diferente.
Ante esta realidad, la Presidencia del Concejo ha promovido la articulación entre instituciones y organizaciones para ampliar las capacidades de acompañamiento. Uno de estos esfuerzos permitió conectar a la Secretaría de Salud con Alivia, la Unidad de Apoyo Psicoemocional de Los Olivos, que ya cuenta con puntos de escucha para atender a quienes requieran acompañamiento. También se inició un trabajo con la IPS Oportunidad de Vida, mientras avanzan conversaciones con otras organizaciones y profesionales interesados en sumarse a esta labor.
La recuperación de Cali será un proceso de largo aliento y requerirá mantener la solidaridad y la capacidad de trabajar de manera articulada. Más allá de reconstruir viviendas o reparar daños materiales, el desafío será acompañar a las personas mientras recuperan la estabilidad y vuelven a construir sus proyectos de vida.
Porque reconstruir una ciudad también significa cuidar a quienes la habitan.