En una conversación cargada de memoria y franqueza, Carlos Valderrama compartió detalles inéditos sobre una de las decisiones más simbólicas de su carrera: decirle no al América de Cali en plena época de poder del club, cuando era dominado por figuras vinculadas al Cartel de Cali.
Durante la entrevista con el periodista Andrés Cantor, el histórico capitán de la Selección Colombia no dudó en describir el contexto de aquellos años: “Sí, era bravo. Jugar y vivir en Colombia en esa época era bravo”, afirmó, dejando ver las tensiones que rodeaban al fútbol nacional en medio de un país marcado por la violencia.
Uno de los momentos más reveladores llegó cuando se refirió directamente al supuesto ofrecimiento que habría recibido para fichar por el América. Según el propio Valderrama, la propuesta era real y contundente: le ofrecieron poner la cifra que quisiera en su contrato. Detrás de ese interés estaba Miguel Rodríguez Orejuela, reconocido como uno de los máximos jefes del Cartel de Cali y entonces propietario del club escarlata.
Lejos de intimidarse, el “Pibe” fue tajante. Aunque la conversación no fue directa, sino a través de un intermediario, su respuesta quedó para la historia: “Dígale que mi sangre es verde”, en referencia a su identidad con el Deportivo Cali.
Valderrama también dejó claro que, pese a que todos sabían quién estaba detrás del América en ese momento, su decisión no estuvo condicionada por el miedo. “No, no, no”, respondió al ser consultado sobre si sintió temor por rechazar la oferta o por posibles represalias dentro del campo de juego.
Incluso, recordó situaciones polémicas durante los clásicos, en las que los arbitrajes generaban suspicacias. “El árbitro sí pitó. Dos veces”, comentó entre risas, en alusión a decisiones discutidas que alimentaban la tensión en esos enfrentamientos.
Las declaraciones del “Pibe” no solo reafirman su histórica identificación con el Deportivo Cali, sino que también retratan una época compleja del fútbol colombiano, donde el talento convivía con presiones externas y decisiones que trascendían lo deportivo.
Hoy, su respuesta sigue siendo recordada como un símbolo de lealtad en medio de uno de los capítulos más difíciles del balompié nacional.