El Valle del Cauca volvió a demostrar su riqueza natural al registrar 586 especies de aves durante el October Big Day (OBD) 2026, una jornada internacional que convoca a observadores de todo el mundo para documentar la diversidad de aves en sus territorios.
El balance de este año representa el mejor registro histórico del departamento en esta actividad y evidencia el crecimiento de las comunidades pajareras, así como su compromiso con el conocimiento y la conservación de la biodiversidad. En total, se reportaron 837 listas de observación, con la participación de 236 observadores.
A estos resultados se suma el desempeño del Team RedClubesValledelCauca, que alcanzó el puesto 23 a nivel mundial tras registrar 274 especies en el departamento. Este resultado destaca el trabajo articulado de los clubes de observadores y su contribución a la visibilidad de la riqueza natural de la región en escenarios internacionales.
Crece el registro de aves en el departamento
Las cifras del October Big Day muestran una evolución positiva en los registros del Valle del Cauca. En 2023 se reportaron 573 especies; en 2024, 559, y en 2025, 514. Para 2026, el departamento alcanzó las 586 especies, superando los resultados de los tres años anteriores.
“La cifra de especies representa un avance significativo frente a los registros de años anteriores”, destacó Norely Cuello, coordinadora de la Red de Clubes de Observadores de Aves del Valle del Cauca, quien también resaltó el fortalecimiento de las actividades de ciencia ciudadana en diferentes municipios.
La participación de los observadores vallecaucanos también se refleja en el panorama nacional. Durante la jornada se registraron 1469 especies en Colombia, de las cuales 586 fueron reportadas en el Valle del Cauca, una cifra que pone de manifiesto la importancia del departamento para el conocimiento de la avifauna.
Los clubes, protagonistas de la jornada
La articulación de los clubes de observadores de aves, a través de la Red de Clubes de Observadores de Aves liderada por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), fue fundamental para alcanzar los resultados.
Las jornadas se desarrollaron en municipios como Yumbo, Candelaria, Pradera, Palmira, Buenaventura, La Unión, Cartago, El Águila, Jamundí, Vijes, El Cerrito, La Cumbre, Dagua, Caicedonia, Buga, Florida, Cali, Zarzal, Roldanillo y Yotoco, entre otros.
Entre los sitios destacados para la observación estuvieron la Laguna de Sonso, el Parque de la Salud de Cartago y Osprey, en Buga, además de diferentes espacios naturales y urbanos que albergan una amplia diversidad de especies.
“Este resultado demuestra que cada vez tenemos más comunidades pajareras activas en el territorio, comprometidas con la observación de aves y con el desarrollo de ejercicios de ciencia ciudadana”, señaló Cuello.
La coordinadora también agradeció la participación de los líderes de los clubes, guardaparques, biólogos, guías locales y ciudadanos que se sumaron a la jornada. Asimismo, destacó que los grupos compartieran sus listas con el Team RedClubesValledelCauca, una estrategia que contribuye a fortalecer la presencia del departamento en los escenarios nacionales e internacionales de observación de aves.
¿Por qué son importantes estos registros?
Más allá de las cifras, el October Big Day aporta información útil para el conocimiento de la biodiversidad. Los datos recopilados y publicados en la plataforma eBird son de libre acceso y pueden contribuir a identificar áreas importantes para las aves, reconocer amenazas sobre sus hábitats y respaldar decisiones relacionadas con la conservación y la planificación del territorio.
Los registros obtenidos durante los últimos cuatro años, que oscilan entre 514 y 586 especies, también reflejan la continuidad del trabajo de las comunidades pajareras. Sin embargo, para interpretar estas variaciones es necesario considerar factores como el esfuerzo de muestreo, la cobertura geográfica y las condiciones en las que se realizaron las observaciones.
Con este resultado, el Valle del Cauca consolida el trabajo de sus comunidades de observadores de aves y reafirma el valor de la participación ciudadana en la generación de conocimiento sobre la biodiversidad del territorio.