En Buenaventura, donde el mar suele traer consigo tanto esperanza como dificultades, nació hace 18 años Karla Torres, una joven que encontró en el fútbol no solo una pasión, sino también un camino para soñar más allá de las fronteras de su ciudad.

Desde niña, Karla sorprendió con su talento. Su padre, Ferney Torres, recuerda con nitidez aquella escena que marcó sus primeros pasos en las canchas: una niña de apenas ocho años, bajita y frágil a la vista, que se enfrentaba a rivales mucho mayores. Lo que parecía una desventaja se transformó en magia cuando el balón tocaba sus pies. “Por su estatura le decían ‘Pedacito’, pero pronto todos entendieron que el apodo se quedaba corto frente a lo grande de su talento”, cuenta con orgullo.

El apodo se volvió símbolo de resistencia. Mientras muchas niñas de su edad se alejaban del deporte por falta de oportunidades, Karla insistía. No había canchas de sobra en Buenaventura, tampoco escuelas deportivas consolidadas. Aun así, la pequeña ‘Pedacito’ nunca soltó el balón.

En 2020, su vida dio un giro decisivo. En Palmira, Felipe Taborda no solo abrió las puertas del club Generaciones Palmiranas a Karla; le ofreció un entorno integral para transformar su vida.

Cuando llegó era una niña delgadita, frágil a la vista, pero con un talento enorme que ya conocíamos como ‘Pedacito’. Aquí encontró más que un entrenamiento: la trajimos a estudiar, se graduó en Palmira, y desde la casa hogar recibió acompañamiento en alojamiento, alimentación y formación académica. Ese respaldo le permitió crecer como persona y como futbolista. Nuestro trabajo fue pulir sus debilidades, potenciar sus fortalezas y enseñarle a creer en sí misma. Karla marcó la diferencia desde el primer día y se convirtió en referente en cada categoría”, recuerda el entrenador, convencido de que el verdadero éxito está en haberle dado herramientas para brillar dentro y fuera de la cancha.

Ese recorrido, marcado por viajes, entrenamientos y retos personales, la llevó a dar un paso aún mayor: vestir la camiseta de Independiente Santa Fe. Con apenas 16 años, Karla ya entrenaba y competía en uno de los clubes más importantes del país, demostrando que los sueños de Buenaventura también pueden brillar en la capital.

Con el paso del tiempo, su evolución fue notoria. “Karla es una jugadora que, a través de su condición física, fue creciendo, se fue volviendo también muy fuerte, muy habilidosa, muy dinámica. Una jugadora diferente a todas y que tiene esa malicia característica de nuestras futbolistas”, agrega Taborda, convencido de que su disciplina y personalidad la hicieron única en la cancha.

Pero su historia no se detuvo ahí. Tras su paso por Santa Fe, Karla dio el salto al fútbol europeo al fichar por el Leicester City de Inglaterra, y ahora su nombre vuelve a ser noticia: fue anunciada como nueva jugadora del Paris FC, equipo francés que la recibe como una estrella con la mirada puesta en la Champions League Femenina.

Hoy, la niña a la que llamaban ‘Pedacito’ se ha convertido en un símbolo de superación y en un faro de esperanza para miles de niñas que sueñan con cambiar su destino a través del deporte. Porque a veces, desde los lugares más golpeados, nacen las historias más luminosas.