Una llamada telefónica fue el punto de partida de una historia empresarial que hoy completa 37 años en Cali. En 1989, Gloria Nieves y una amiga comenzaron a comercializar espirulina, un producto natural que despertaba el interés de quienes buscaban alternativas para cuidar su salud. Los pedidos se recibían desde sus propias casas y las entregas se realizaban a domicilio.
Así nació Artemisa, una empresa caleña que encontró en la escucha de sus clientes la clave para crecer y consolidarse en el mercado de productos naturales y bienestar.
Las preguntas, inquietudes y necesidades de los compradores fueron orientando la incorporación de nuevos productos y la construcción de una propuesta comercial enfocada en el autocuidado. Esta cercanía impulsó, en noviembre de 1989, la apertura de su primera tienda física, ubicada en la avenida Roosevelt con carrera 25.
«Me di cuenta de que la gente quería que la escucharan. Escuchando a las personas fuimos descubriendo sus necesidades y entendiendo qué otros productos podíamos ofrecerles», recuerda Gloria Nieves, fundadora de Artemisa.
De dos viviendas a 11 puntos de venta
Durante casi cuatro décadas, Artemisa ha acompañado la evolución del mercado de productos naturales, adaptándose a los cambios en materia de regulación, calidad, requisitos sanitarios y hábitos de consumo.
Actualmente, la compañía cuenta con 11 puntos de venta, diez ubicados en Cali y uno en Tuluá, además de una tienda virtual. Su portafolio reúne productos naturales, suplementos, alternativas de nutrición, belleza y bienestar, así como opciones relacionadas con la actividad física y el rendimiento deportivo.
Este crecimiento también representa un aporte a la economía regional, con la generación de 59 empleos directos para colombianos.
El autocuidado como propósito empresarial
Más allá de ampliar su portafolio y fortalecer sus canales comerciales, Artemisa conserva una filosofía que ha acompañado su trayectoria desde el comienzo: escuchar a las personas y orientarlas en la construcción de hábitos saludables.
Para Gloria Nieves, promover el autocuidado es uno de los principales legados que busca dejar a través de su empresa.
«El mayor legado que quisiera dejar es fomentar el autocuidado. Tenemos que aprender a escuchar nuestro cuerpo, entender cómo nos sentimos y reconocer qué hábitos debemos mejorar», señala.
La transformación digital también ha permitido fortalecer esta relación con los consumidores, agilizar la atención y responder a un público cada vez más informado y conectado, sin perder la cercanía que caracterizó sus primeros años.
Una empresa que sigue apostándole a Cali
Cumplir 37 años también ha significado enfrentar desafíos económicos, comerciales y sociales. Las dificultades derivadas del terremoto del 10 de agosto de 2026 se sumaron a los retos de adaptación que ha vivido el comercio regional.
Sin embargo, la confianza de sus clientes, el compromiso de sus colaboradores y las relaciones construidas con proveedores y aliados han sido fundamentales para mantener vigente esta iniciativa empresarial.
La historia de Artemisa demuestra cómo una idea que comenzó con llamadas telefónicas y entregas a domicilio puede evolucionar hasta convertirse en una empresa con presencia comercial en el Valle del Cauca.
A 37 años de su fundación, esta compañía caleña mantiene la convicción que le dio origen: escuchar a las personas para acompañarlas en el camino hacia una vida más saludable.