La vida de Víctor Hugo Golú Montenegro es un relato de resistencia, rebusque y convicción política. Nació hace 38 años en el corregimiento de La Balsa, municipio de Buenos Aires, en el norte del Cauca, una región marcada por el conflicto armado y el abandono estatal. “Hace 38 años nací sin acueducto y hoy, 38 años después, seguimos en las mismas condiciones. Eso no tiene sentido”, afirma.
Siendo niño llegó a Cali junto a su madre, Lilia Montenegro, quien lo crió sola junto a sus hermanas tras la separación familiar. Vivieron de arriendo en una habitación, mientras ella trabajaba como empleada doméstica. “Yo veía a mi mamá pasar trabajo para pagar la renta, la comida y los estudios. Eso a uno lo marca”, recuerda.
A los 13 años empezó a trabajar en la Galería Santa Elena y luego en el centro de Cali como ‘calentador’, una de las formas más precarias del comercio informal. Durante más de una década vivió del día a día, sin salario fijo. “Si vendes, comes; si no vendes, no comes. Ahí se le va a uno el tiempo y la vida”, dice.
En medio de esa realidad, fue padre a los 18 años, experiencia que lo llevó a replantear su futuro: “Yo me pregunté qué futuro le iba a dar a mi hija si me quedaba toda la vida en el centro”.
A los 26 años decidió estudiar Derecho en la Universidad Santiago de Cali. Sin recursos para pagar los semestres, avanzó gracias a becas académicas y acumulación de notas. “Estudié prácticamente sin pagar durante varios semestres. Fue duro, pero se logró”, cuenta. Hoy es abogado, magíster en Gobierno y Desarrollo de las Entidades Territoriales y cuenta con formación en políticas públicas.
Su experiencia de vida lo llevó a involucrarse de lleno en la política. Desde joven entendió que “si no participamos, dejamos que otros tomen decisiones por nosotros”. Ha sido cofundador del partido Alianza Democrática Amplia (ADA) y Secretario General del partido La Fuerza de la Paz, hoy La Fuerza, desde donde avaló candidaturas a concejos, asambleas y alcaldías en todo el país.
En 2026 aspira al Senado de la República por el partido Frente Amplio Unitario, con el número 55 en el tarjetón. Su candidatura, asegura, busca cerrar brechas históricas: “Vamos al Congreso a zanjar heridas de fondo, no a dar soluciones tibias”.
Entre sus propuestas se destaca la dignificación de las madres sustitutas del ICBF. “El Estado les entrega niños para que los críen como hijos, pero no les da salario. Eso es absurdo. Vamos a hacer una ley para garantizarles un salario digno y prestaciones sociales”, sostiene.
También plantea la formalización del mototaxismo como una realidad social que no puede seguir siendo perseguida sin alternativas. “El mototaxismo existe porque el Estado no garantiza empleo. Si el fenómeno ya está dado, hay que reglamentarlo con enfoque humano y garantías”, afirma, insistiendo en que cualquier regulación debe ir de la mano de la seguridad ciudadana.
Para el norte del Cauca, su tierra natal, su propuesta gira en torno a la “seguridad integral”. “La seguridad no es solo pie de fuerza. Es educación, empleo, vías, agua potable. Si llevamos desarrollo al territorio, alejamos la violencia”, señala. En ese sentido, propone apoyar al campesinado para sustituir cultivos ilícitos por economías legales con compra garantizada de cosechas.
En un país profundamente polarizado, Golú Montenegro insiste en la necesidad de unir. “Nos han querido meter en el cuento de izquierdas y derechas, de extremos. Pero este país es más que eso. Aquí lo que hay que hacer es solucionar los problemas reales de la gente”, afirma.
Con una historia marcada por la superación personal y el trabajo desde abajo, Víctor Hugo Golú Montenegro busca llegar al Senado con un mensaje claro: “Unidos podemos sacar este país adelante”, convencido de que la política debe servir para que los territorios olvidados, como el suyo, dejen de esperar y comiencen a vivir con dignidad.