El amanecer en la calle 25 de Palmira ya no es el mismo. Donde antes reinaban el desorden y el paso apresurado, hoy se levantan carpas nuevas, alineadas con cuidado, marcando el inicio de una nueva etapa para el comercio popular de la Villa de las Palmas.

Desde muy temprano, vendedores, funcionarios y habitantes del sector fueron testigos de una jornada que va más allá de un simple traslado. Se trató de un ejercicio de transformación urbana y social. La limpieza del lugar, el ordenamiento del espacio público y la instalación de carpas nuevas dieron forma a un entorno más digno, seguro y funcional, tanto para quienes trabajan allí como para quienes llegan a realizar sus compras.

“Este no es solo un cambio de lugar, es un cambio de visión”, afirmó Steven Celorio, director del Imdesepal, quien acompañó el proceso en representación de la Alcaldía de Palmira, junto a las dependencias de Gobierno, Tránsito y Seguridad.

“Aquí comienza el camino hacia la construcción y modernización de la Plaza de Mercado, un proyecto que va a transformar la economía local y la vida de nuestros comerciantes”, agregó el funcionario.

Celorio destacó además el trabajo articulado entre la Gobernación del Valle, liderada por Dilian Francisca Toro, y la Alcaldía de Palmira, encabezada por el alcalde Víctor Ramos. Señaló que esta gestión permite entregar hoy la calle 25 con carpas adecuadas a los vendedores que durante muchos años ejercieron su actividad comercial en el sector de Las Delicias.

“Los beneficios son muchos para esta economía popular campesina. Invitamos a todos los palmiranos a que asistan y compren los productos de la canasta familiar en la calle 25, sector Las Delicias, contiguo del colegio Champagnat. El lugar fue pintado, se instalaron carpas con iluminación, vigilancia y el acompañamiento de la Administración Municipal. Además, se realizará la caracterización de los comerciantes para que, cuando se construya el Complejo Galerías, ellos sean quienes ocupen ese espacio. Ya no habrá vendedores ambulantes, sino microempresarios formalizados, pertenecientes a Imdesepal, fortaleciendo así un pilar fundamental de la economía de Palmira”, puntualizó el director.

Voces del cambio

Para los vendedores, el movimiento de cajas, canastos y productos estuvo cargado de emociones. Luz Mery Hernández, vendedora ambulante de frutas y verduras del pasaje Montoya desde hace más de una década, lo resume con sencillez: “Hoy estamos más organizados, con carpas nuevas y mejores condiciones. Llevo 60 años aquí, desde cuando la galería era puro barro. Vendo cilantro cimarrón, perejil, orégano, tomillo y lechuga batavia, y estamos felices con esta transformación. Gracias, señor alcalde”.

Otros comerciantes coinciden en que el proyecto es positivo, siempre y cuando beneficie a quienes históricamente han trabajado en la galería, muchos de ellos adultos mayores entre los 60 y 70 años, quienes ven en esta obra una oportunidad de dignificación y estabilidad. Compradores y comunidad también lo sienten. Los compradores también perciben el cambio.

Natividad Ospina y José Ramírez, clientes habituales de la galería los martes y sábados, recorren ahora un espacio más ordenado y limpio. “Me parece excelente que el alcalde esté haciendo este proyecto. Palmira lo necesitaba. Vengo en bicicleta, hago mi mercado y todo está más limpio; se puede caminar sin problema. Se siente que esto va en serio y que Palmira está pensando en la gente”, expresó Ramírez.

Para los habitantes del sector, esta intervención representa una mejora directa en su calidad de vida. Durante años convivieron con el desorden y la acumulación de basuras. Hoy, la presencia de la Alcaldía y de las secretarías de Gobierno, Seguridad y Tránsito garantiza un proceso organizado y pacífico, reafirmando el compromiso de la Administración Municipal con el diálogo y la concertación.

Un primer paso hacia el futuro

La reubicación es apenas el inicio. En el horizonte se proyecta la construcción y modernización de la nueva plaza de mercado de Palmira: un espacio funcional, moderno y seguro, pensado para fortalecer el comercio, dinamizar la economía y convertirse en un punto de encuentro para la comunidad.

Entre carpas nuevas, calles limpias y voces que miran al futuro, Palmira se transforma. Lo que hoy parece un cambio temporal será mañana el símbolo de una ciudad que decidió dignificar el trabajo, mejorar la convivencia y construir bienestar para todos.