En el Fútbol Profesional Colombiano, el pitazo final ya no marca necesariamente el cierre del espectáculo. Durante las temporadas 2025 y 2026, las ruedas de prensa posteriores a los partidos se han convertido en escenarios de tensión, debate y confrontación directa entre periodistas, técnicos y jugadores, reflejando un cambio evidente en la relación entre protagonistas y medios de comunicación.

El caso más reciente ocurrió el pasado 21 de febrero en Bucaramanga, tras el empate sin goles entre Atlético Bucaramanga y Deportivo Cali, cuando el mediocampista Andrés Colorado protagonizó un cruce verbal con un periodista local durante la conferencia posterior al compromiso.

En medio de cuestionamientos relacionados con decisiones arbitrales y el desarrollo del partido, el futbolista respondió de manera directa pidiendo objetividad en el análisis y lanzó una frase que rápidamente se viralizó en redes sociales, al señalar que el periodismo debía ejercerse sin apasionamientos propios del hincha. El momento generó incomodidad en la sala y abrió nuevamente la discusión sobre los límites entre la crítica deportiva y la confrontación personal.

Sin embargo, este episodio no es aislado. Semanas antes, el técnico Jonathan Risueño, entonces entrenador del Deportivo Pasto, protagonizó una de las ruedas de prensa más tensas del año al exigir que un periodista fuera retirado del recinto, argumentando falta de respeto durante la intervención. La situación obligó a dar por terminada anticipadamente la conferencia y generó un amplio debate en el entorno deportivo nacional.

Otro momento polémico se registró con el entrenador Alejandro Restrepo, del Independiente Medellín, cuando un periodista cuestionó públicamente su ausencia en rueda de prensa sin conocer que el estratega se encontraba sancionado tras una expulsión en un juego ante Llaneros en Villavicencio. El episodio terminó exponiendo la importancia del contexto y la verificación previa a los señalamientos públicos.

A estos casos se suman situaciones vividas durante 2025, como la reacción del técnico Andrés Orozco, del Envigado Fútbol Club, quien rechazó preguntas que insinuaban pérdida deliberada de tiempo por parte de su equipo, defendiendo el trabajo competitivo de sus jugadores. De igual forma, el español Diego Merino, cuando dirigía a La Equidad, sostuvo un incómodo intercambio con periodistas en medio de cuestionamientos por el rendimiento deportivo previo a su salida del club.

Estos episodios evidencian una transformación en la dinámica comunicativa del fútbol colombiano. La presión por los resultados, la inmediatez de las redes sociales y la viralización instantánea de cualquier declaración han convertido las ruedas de prensa en un escenario mediático de alto impacto, donde una pregunta o una respuesta pueden escalar rápidamente al debate nacional.

Para muchos analistas, el desafío actual está en encontrar un equilibrio entre el ejercicio crítico del periodismo deportivo y el respeto profesional hacia jugadores y entrenadores. Mientras algunos defienden preguntas más directas como parte del análisis necesario del rendimiento, otros advierten que la línea entre cuestionar e insinuar se vuelve cada vez más delgada.

Lo cierto es que, en el Fútbol Profesional Colombiano, las ruedas de prensa dejaron de ser un simple trámite posterior al partido. Hoy son parte del espectáculo, un espacio donde también se juega reputación, credibilidad y narrativa pública. Porque en el FPC, cada vez con mayor frecuencia, el partido continúa frente a los micrófonos.