Tres mujeres hinchas de Millonarios, Atlético Nacional y América de Cali decidieron dar un paso poco común en la política tradicional: llevar la experiencia de la tribuna al escenario del Congreso de la República. Desde barrios populares de Bogotá, estas lideresas sociales quieren demostrar que el barrismo también puede ser un motor de transformación social, organización comunitaria y construcción de país.

Las tres aspirantes a la Cámara de Representantes por Bogotá, por el movimiento Ciudadanos Renovemos, hacen parte de un proceso político que cuenta con el respaldo de Juan Carlos Pinzón, precandidato presidencial en la Gran Consulta, quien ha destacado la necesidad de abrir espacios reales de participación para liderazgos ciudadanos que nacen en los territorios y no en las estructuras tradicionales de poder.

Lejos del estigma que históricamente ha rodeado a las barras del fútbol, las candidatas reivindican la tribuna como un espacio de aprendizaje colectivo, donde se construyen valores como la solidaridad, la disciplina organizativa y el trabajo en equipo. Para ellas, el estadio no solo es un lugar de celebración deportiva, sino una escuela de liderazgo popular.

La hinchada como escuela de liderazgo

Sara Ximena Escobar, hincha de Millonarios y madre cabeza de hogar, ha encontrado en la tribuna una red de apoyo emocional y comunitaria. Desde su experiencia de vida, busca que las realidades de las mujeres de barrio y las madres solteras tengan representación directa en el Congreso, promoviendo políticas de acompañamiento social y oportunidades reales para quienes enfrentan la maternidad en contextos de desigualdad.

Por su parte, Martha Bojacá, seguidora de Atlético Nacional, ha desarrollado procesos de liderazgo territorial en barrios populares de Bogotá, impulsando iniciativas de recuperación del espacio público, arte urbano y deporte como alternativas para jóvenes en riesgo. Su apuesta política se centra en una representación cercana al territorio, que entienda las problemáticas locales desde la experiencia cotidiana y no desde los escritorios del poder.

Ciencia, deporte y barrismo social

Desde la tribuna del América de Cali, María Alejandra Angarita ha combinado su formación como bióloga y su experiencia como deportista de alto rendimiento con el barrismo social. Víctima del conflicto armado, su propuesta busca articular la protección del medio ambiente, la dignificación de las barras como redes de apoyo comunitario y el acompañamiento integral a las víctimas. Para ella, el fútbol ha sido un espacio de resiliencia y construcción de identidad colectiva.

Una apuesta por cambiar la narrativa del barrismo

El mensaje de estas tres mujeres es claro: el barrismo no se reduce a la confrontación en los estadios. Desde sus experiencias, proponen resignificar la cultura futbolera como un escenario de organización ciudadana, participación política y trabajo comunitario, una visión que se alinea con el llamado de Juan Carlos Pinzón a renovar la política desde liderazgos sociales emergentes.

Con esta apuesta, la tribuna deja de ser solo un lugar de aliento deportivo para convertirse en una plataforma de incidencia social. La pregunta que plantean es directa: ¿puede la pasión por el fútbol convertirse en una herramienta para transformar la política colombiana? Para ellas, la respuesta está en llevar el aguante del estadio a la construcción de soluciones para los barrios.