El precandidato presidencial Juan Carlos Pinzón madrugó este domingo 15 de febrero para recorrer la ciclovía del norte de Bogotá, a la altura de la Calle 109 con Carrera 14. Allí, entre bicicletas, corredores y familias que disfrutaban de la mañana, conversó con ciudadanos y puso sobre la mesa una de sus apuestas: convertir el deporte en herramienta clave de transformación social.

Durante el recorrido, Pinzón insistió en que el deporte no solo fortalece el cuerpo, sino que forma carácter. “El deporte da disciplina, da cultura y abre oportunidades”, afirmó, al explicar que quiere impulsar programas que acerquen a más jóvenes a la actividad física como alternativa frente al consumo de drogas y el reclutamiento por parte de grupos armados.

Para el precandidato, promover el deporte también es una decisión económica inteligente. Recordó que detrás de cada carrera atlética, torneo o escuela de formación hay empleo y movimiento productivo: desde la industria textil y la venta de implementos deportivos, hasta restaurantes, hoteles y escenarios que se activan alrededor de estos eventos. “El deporte debe verse como una apuesta social y económica al mismo tiempo”, señaló.

En medio del diálogo con los asistentes a la ciclovía, Pinzón hizo énfasis en la seguridad. Advirtió que en varias zonas del país incluso actividades cotidianas como caminar o salir a trotar se han vuelto riesgosas. Mencionó recientes hechos de violencia en la capital y sostuvo que el Estado debe garantizar condiciones básicas para que la gente pueda disfrutar del espacio público sin miedo.

“Quiero una Colombia donde la gente pueda caminar tranquila. Porque sin orden no hay libertad”, expresó el candidato que estará presente en la Gran Consulta del próximo 8 de marzo.

La propuesta del precandidato plantea, en esencia, que el deporte sea parte de una política integral: prevención del delito, formación en valores, generación de empleo y recuperación de la confianza en las calles. En una ciudad donde la ciclovía se ha convertido en símbolo de encuentro ciudadano, su mensaje buscó conectar con una idea sencilla pero potente: el deporte puede ser camino de disciplina y también de esperanza.